
Hoy lleva acuñado el escudo institucional de Torrelavega el lema AVE MARIA, ganado en buena lid en la famosa Batalla del Salado (1210) por un belicoso Garcilaso de la Vega. Igualmente, se atribuye a una poderosa mujer de la saga, a la "sagaz" doña Leonor de la Vega ( "rica y fiera fembra" la considera, sin mucha consideración que digamos, Menéndez Pelayo), madre del Marqués de Santillana, el parto y la gestación virtual de aquella minúscula y primitiva puebla de labradores sin tierra. Este fue el primer favor histórico, que no habría de ser el último concedido a Torrelavega por una gran dama.
En calidad de Reina Regente del Reino, en nombre de su hijo Alfonso XIII, María Cristina concedió el título que convertía a Torrelavega de Villa en Ciudad (1895). Años más tarde, un gesto no menos magnánimo de la reina Victoria Eugenia, presente ella y los infantes en la inauguración oficial de los campos de deportes del Malecón (1922), otorgó el epígrafe monárquico de "Real" a la Sociedad Gimnástica, fundada, paradójicamente, por republicanos de pro como Gabino Teira (1895-1963), comerciante de paños, presidente de la Diputación Provincial de Santander (1933-35) y co-fundador a la vez de la Gimnástica (1907) y de la Biblioteca Popular (1927).


