Habéis crecido, cuan rosas de un rosal en primavera,
abrís vuestras mentes cuan lindos capullos,
y en vuestros murmullos ya conscientes,
labráis el mañana que queréis tener;
y yo jardinero sin poder ayudaros,
veo vuestros pétalos que eleváis al sol
y pienso mil veces yo,
si tengo derecho a descubrir vuestros mundos
tan dulces y fugaces, llenos de resplandor;
o si al contrario os debo dejar que seáis vosotras
las que para bien o el mal descubráis alegres
lo que ha de llegar...
YO SOLO MI CONSEJO
OS PODRÉ DEJAR...
